DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA MUJER

domingo, 2 de junio de 2013

LA VIOLENCIA POLITICA COMO MADRE DE TODAS LAS VIOLENCIAS.

Febrero de 2007

Tomando como pretexto el siguiente mail que me enviaron hace unos días, inicio:

En este año estarán en disputa:

3 gubernaturas
1637 presidencias municipales
294 diputaciones de mayoría relativa
187 diputaciones de representación proporcional.

Las leyes estatales, independientemente de las cuotas de los partidos, exigen que no se nomine más de 70 por ciento de candidatos del mismo género.

Si esta disposición legal se cumple este año, cada partido político debería postular, en los 14 estados en los que hay elecciones, al menos a 635 candidatas, distribuidas así:

491 candidatas a presidencias municipales
88 candidatas a diputadas de mayoría y 56 mujeres en las listas de candidatos a diputados de representación proporcional

La realidad

2007. Sólo un estado de la República es gobernado por una mujer: Amalia García en Zacatecas.

2007. De 240 municipios con más de 50 mil habitantes, sólo 15 están gobernados por mujeres.

2007. Hay 22 senadoras, que representan sólo 17 por ciento del total de miembros del Senado, y 116 diputadas federales, algo así como 23 por ciento del total de diputados.

En la última elección, en ambas cámaras se redujo el número de curules ocupadas por una mujer.

Nunca ha habido dos mujeres gobernadoras al mismo tiempo.

La reflexión
Cuando un hombre desea tener poder o mayor poder, ya sea económico, político o de cualquier índole, se piensa que es algo totalmente natural; en cambio, si es una mujer quien busca el poder, el tipo de juicios que despierta esta intención es muy distinta.
Un hombre que vocifera y reclama para defender sus derechos es considerado valiente; si lo hace una mujer, a ésta se la llama “vieja loca”, en el mejor de los casos.

Si un hombre descuida a su familia porque dedica las 24 horas del día a trabajar en el ascenso de su carrera, se piensa algo parecido a: “Es que es taaaan esforzado y chambeador, que no tiene tiempo ni para su familia”; por el contrario, si una mujer se encuentra en esa situación se pensarán cosas como: “Qué mala madre” o “no hay ascenso que justifique que abandone a sus hijos”.

La razón principal detrás de ello es que la aspiración de una mujer por el poder es –consciente e inconscientemente– considerada peligrosa para un estado de cosas basado en relaciones profundamente inequitativas y desiguales, que son perpetuadas en el seno de las familias, en las aulas de clase, en el ámbito laboral y, en general, en las distintas esferas sociales.

Lo cierto es que los estándares diferenciados y la doble moral forman parte de un estereotipo cultural patriarcal que tiene que ser transformado en beneficio de toda la sociedad.

La buena noticia es que no tenemos que esperar a que el cambio social nos alcance. Un mayor número de mujeres en los espacios de decisión y de poder, es per se, una situación inédita que permitirá ir transformando el imaginario social, y llevando a cabo cambios de muy diversa índole en la agenda de la cotidianeidad, dando lugar a relaciones sociales más equitativas y plenas.
2007 es una oportunidad para dar un paso –quizá un gran paso– más en esa dirección. Ojalá los partidos lo entiendan y abran efectivamente más espacios a más mujeres, sin encubrir el cumplimiento de las cuotas con suplencias o candidaturas de membrete.

Por Ana Vásquez Colmenares:


La mal llamada “cuota de género”, la mayor parte de las veces no se cumple ¿porqué mal llamada cuota de género?, simplemente porque las mujeres somos poco más de la mitad de la población, lo que hace que estemos subrepresentadas en las instancias donde se llevan a cabo la toma de decisiones ya que no somos la tercera parte de la población, somos poco más de la mitad, por lo que debiéramos contar con la mitad de las mujeres en los espacios  de representación, y siendo la mitad de la población entonces no tenemos porque tener una cuota de género, sino una democracia paritaria, es decir, 50% de puestos de representación para hombres y 50% para mujeres.

Sin embargo los partidos muchas veces cubren la mal llamada “cuota de género” en las candidaturas que lanzan para contender, luego entonces si están cumpliendo con la mal llamada “cuota de género”, ¿por qué causa, motivo o razón es que no llegamos a las cámaras de diputados, a las presidencias municipales, a la cámara de senadores o las delegaciones en el caso del distrito federal? La causa es que las mujeres son colocadas en posiciones donde no van a poder llegar, si van en las listas plurinominales van en los últimos lugares, o van en las suplencias, si van en las listas uninominales es decir como candidatas que van a hacer campaña en sus regiones, van de suplentes nuevamente o en candidaturas donde la votación de sus partidos es tan baja que seguramente van a perder, pues los lugares en donde las candidaturas son ganadoras ya fueron copadas por los “caballeros”, es por ello que al término de las elecciones casi no contamos con mujeres ganadoras que ocupen los puestos de representación popular, ante esto ¿qué sucede? Aunque no es garante que la llegada de una mujer garantice políticas con perspectiva de género, lo cierto es que no tenemos mujeres  que defiendan  nuestros interés ante los órganos de decisión del país, hemos encontrado ahora una nueva modalidad para evitar que las mujeres ocupen estos puestos: colocarlas de propietarias y con ellas un varón de suplente el cual suele ser el hijo, el esposo, el amante o alguien querido, para una vez ganada la candidatura renunciar a favor de él, y es así como en manipulación del amor profesado a los nuestros, una vez más es utilizado el factor sentimental para evitar que lleguemos a ocupar posiciones.

En la práctica esta forma de violencia política se refleja en que ante las políticas de transversalidad de género, es decir, políticas a favor de nosotras en todos los niveles, no contamos con la votación suficiente para sacar adelante nuestras demandas, ante esto recientemente se quejaba una diputada de que ante la presencia de dos iniciativas en el congreso las cuales tenían que ser discutidas se votó cual se discutía primero, las iniciativas eran:

-      una a favor de las ballenas y

-      otra sobre derechos de las mujeres, por lo que se tuvo que votar cual se discutía primero por ser prioritaria,

-      el resultado fue que ganaron las ballenas ante la indignación de las diputadas que ante la aplastante mayoría masculina perdieron la votación.

Es así como ante la falta de oportunidades, la escasa representación en la cámara de diputados, senadores, presidencias municipales y delegaciones políticas, las políticas para mejorar nuestras condiciones de vida no progresan dando paso a toda clase de violencias contra nosotras desde la económica, social, laboral, educativa, de salud, etc, etc, etc, razón por la cual afirmo que la violencia política es la madre de todas las violencias pues al no poder dueñas de nuestro propio destino, al no ser consideradas en la geografía política del país, al no ser sujetos prioritarios para mejorar nuestras condiciones de vida, no nos queda sino afirmar que pasamos a  engrosar las cifras de la miseria,  lo que ahora se conoce como la feminización de la pobreza, el sector más pobre y desprotegido de todos, finalmente no es cierto que cuando se educa a una mujer se educa a una familia, lo cierto es que en muchas regiones es más importante estudie un hijo varón que una mujer, es más importante que ellos cubran los espacios claves del poder ejecutivo, legislativo y judicial, pues se cree ellos deben gobernar en él ámbito de la vida pública y nosotras en el de la vida privada, estando exentas en la práctica de nuestros derechos en la toma de las decisiones, mientras no contemos con mujeres que nos representen paritariamente es decir al 50% en la toma de decisiones del país, que velen por nuestros interés y porque se lleve a cabo la transversalidad de género en los puestos de administración, y mientras están pierdan las votaciones por ser minoría o ser mandadas a regiones conde la votación no les favores, ir de suplentes o renunciar sus candidaturas a favor de los varones que aman, seguiremos subrepresentadas en todos los espacios de decisiones del país y con ello seguiremos siendo víctimas de toda clase de violencias generadas por la madre de todas las violencias LA VIOLENCIA POLÍTICA que da origen a que seamos violentadas en muchísimas esferas de la vida pública y privada, llegándose al grado incluso como en Oaxaca de que una mujer pueda ser asesinada por cuestiones de honor por sus esposos. Por ello debemos pelear por alcanzar una representación paritaria, es decir “LA MITAD DE LOS PUESTOS DE DECISIÓN PARA LAS MUJERES, EN TODAS PARTES”.[1]





[1] Tomado de “LA GUÍA DEL PODER” del INSTITUTO NACIONAL DE LAS MUJERES. Primera edición. México, 2004

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